Cuando la educación se convierte en un arma política: El ataque a Harvard y los derechos humanos

Opinión

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En un país considerado históricamente una nación líder en educación e innovación, Estados Unidos (EE. UU.) está reconfigurando el panorama educativo, no a partir de valores académicos, sino a través de una estrecha agenda política. A finales de mayo, la administración Trump revocó el derecho de la Universidad de Harvard a admitir a nuevos estudiantes internacionales y albergar a los actuales. Para el casi 30 % de la población estudiantil actual de Harvard, esta medida implica verse obligados a trasladarse de centro o a abandonar el país por completo. Un portavoz de Harvard calificó la decisión de ilegal y reafirmó la postura de la universidad manifestando:

«Estamos plenamente comprometidos a mantener la capacidad de Harvard para dar la bienvenida a nuestros estudiantes e investigadores internacionales, quienes provienen de más de 140 países y enriquecen a la universidad —y a esta nación— de manera inagotable».

La Universidad de Harvard ha desempeñado un papel decisivo e influyente a lo largo de la historia. Fundada en 1636, la creación de Harvard se antecede a la fundación de EE. UU. en más de 140 años. La universidad ha tenido un papel central en la conformación del ámbito intelectual estadounidense, con especial énfasis en la educación profesional y la investigación científica. Es reconocida por su relevancia y por la destacada trayectoria de sus antiguos alumnos, entre los que figuran nombres de la talla de John F. Kennedy, Ruth Bader Ginsburg y Barack Obama. Durante este curso académico (2024-2025), Harvard cuenta con 24 596 estudiantes matriculados. De ellos, 6 793 son internacionales, lo que significa que la comunidad estudiantil internacional representa el 27.2 % del total del alumnado.

El derecho a la educación, la libertad académica y la no discriminación

El artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) afirma que toda persona tiene derecho a la educación y que el acceso a los estudios superiores debe ser igual para todos en función de los méritos respectivos. Denegar los visados de estudiante a personas cualificadas no es, por lo tanto, una simple decisión política, sino una cuestión de derechos humanos. Este derecho se ve ahora socavado por los intentos del Gobierno de impedir el acceso de estudiantes extranjeros a Harvard. Además, amenaza la integridad del sistema educativo en su conjunto. ¿Las consecuencias potenciales? La pérdida de la libertad académica, el deterioro de la colaboración internacional y el abandono de la investigación y el desarrollo a escala global.

Asimismo, el derecho a la educación no concierne únicamente a la accesibilidad, sino también a la no discriminación. La revocación efectuada por la administración de derecha se dirige en el más alto grado contra los no estadounidenses, poniendo de manifiesto una forma de discriminación basada en la nacionalidad que señala un retroceso respecto de los principios de cooperación internacional e intercambio académico. No se trata solo de una cuestión de asignación de recursos; esta prohibición constituye una herramienta de control. Se revela así una agenda antiglobalista, proteccionista y discriminatoria enmascarada bajo el lema «America First» (América Primero), sugiriendo que, de algún modo, los estadounidenses saldrán infinitamente beneficiados.

Una amenaza para la democracia

Las democracias dependen de la estabilidad jurídica y la previsibilidad, y no pueden estar sujetas a giros políticos impredecibles. Instituciones como Harvard deben permanecer independientes, al margen de las corrientes políticas dominantes. Esta independencia se ve erosionada por cambios repentinos de política impulsados por las dinámicas del poder político. Al permitir el debilitamiento de las instituciones, el riesgo de que el autoritarismo se aproxime aumenta de forma considerable, poniendo en peligro al mismo tiempo los derechos humanos fundamentales.

La revocación no es una mera cuestión de política educativa; representa una amenaza para los derechos fundamentales, la integridad académica y los cimientos de la democracia. ASSEDEL se solidariza con los miles de estudiantes afectados por esta decisión e insta a la Universidad de Harvard a mantenerse firme ante la erosión democrática, en defensa de nuestros derechos humanos universales.

Fuentes: – https://www.lemonde.fr/international/article/2025/05/22/l-administration-trump-retire-a-l-universite-harvard-le-droit-d-accueillir-des-etudiants-etrangers_6607821_3210.html
https://oneworld.worldwide.harvard.edu/international-students-at-harvard/
https://www.un.org/en/about-us/universal-declaration-of-human-rights
https://www.harvard.edu/about/history/nobel-laureates/

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