La guerra de Rusia contra Ucrania ha dejado a millones de personas enfrentándose a las consecuencias del conflicto, lo que incluye discapacidades que transforman la vida, interrupciones en el acceso a la atención sanitaria y desafíos a largo plazo para la inclusión social. En una entrevista, nuestra asociación conversó con Jan Filip Libicki, miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE), sobre su informe acerca del apoyo a los veteranos ucranianos con discapacidad. A medida que Ucrania mira hacia la reconstrucción, la cuestión no es solo cómo rehabilitar su infraestructura, sino también cómo garantizar que los afectados por la guerra puedan vivir con dignidad, independencia e igualdad de oportunidades.
La magnitud de la discapacidad: un desafío a largo plazo para Ucrania
El senador Libicki destacó la enorme envergadura del desafío al que se enfrenta Ucrania, señalando que el país cuenta ya con cerca de dos millones de veteranos. Muchos han sufrido discapacidades como resultado de su participación en el frente de combate. Sus necesidades plantearán un importante reto social, que requerirá inversiones a largo plazo en rehabilitación, atención sanitaria, empleo y apoyo comunitario.
Asimismo, advirtió que los sistemas de apoyo social existentes en Ucrania podrían tener dificultades para cubrir estas necesidades, incluso una vez finalizados los combates. A diferencia de experiencias europeas anteriores, que involucraron a un número relativamente pequeño de soldados heridos tras regresar de misiones internacionales, Ucrania deberá prestar apoyo a una población mucho mayor. Hacer frente a este desafío, argumentó, requiere solidaridad y asistencia por parte de otros países europeos.
La defensa de los valores europeos: una responsabilidad compartida
Un mensaje central de la entrevista fue que la lucha de Ucrania concierne a Europa en su conjunto. Como señaló el senador Libicki, los ucranianos no luchan solo por sí mismos o por los países de Europa del Este. «Los ucranianos luchan por los valores europeos», esos mismos valores a los que tan a menudo aluden las instituciones y los gobiernos de Europa.
Esta perspectiva conlleva la responsabilidad, para los Estados europeos, de ir más allá de las declaraciones de solidaridad y ofrecer un apoyo práctico. Libicki subrayó que los países europeos deben reconocer los sacrificios realizados por los ucranianos y contribuir a garantizar que quienes regresan de la guerra puedan participar plenamente en la sociedad.
La reconstrucción debe incluir a las personas, no solo a la infraestructura
Los debates sobre la reconstrucción de Ucrania suelen centrarse en la rehabilitación de escuelas, puentes y carreteras. Si bien estas inversiones son fundamentales, el senador Libicki sostuvo que los fondos para la recuperación también deben atender las necesidades de las personas que viven con discapacidades derivadas de la guerra. Su informe propone que los países que contribuyan al fondo de reconstrucción de Ucrania destinen el 10 % de sus aportaciones al desarrollo de un sistema de apoyo para personas con discapacidad. Esta financiación podría ayudar a crear las condiciones necesarias para que los veteranos recuperen su autonomía, se reincorporen al mercado laboral y puedan mantenerse a sí mismos y a sus familias.
Este enfoque pone de relieve un principio fundamental: la reconstrucción no debe medirse únicamente por la infraestructura restaurada, sino también por las oportunidades y la calidad de vida que ofrece a las personas afectadas por la guerra.
Los derechos de las personas con discapacidad como derechos humanos
Basándose en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, Libicki subrayó que las personas con discapacidad tienen derecho a llevar una vida plena e independiente. En la práctica, esto implica garantizar espacios públicos y transportes accesibles, igualdad de oportunidades en el mercado laboral, así como acceso a la rehabilitación y a un apoyo social adecuado.
Para Ucrania, este desafío será especialmente urgente. Las consecuencias económicas de la guerra podrían ejercer una presión adicional sobre las instituciones públicas y los servicios sociales, lo que hace aún más necesario mantener las necesidades de las personas con discapacidad presentes en las decisiones políticas y presupuestarias.
Lecciones de Ucrania: la innovación nacida de la necesidad
A pesar de los enormes retos a los que se enfrenta, Ucrania también está desarrollando soluciones prácticas en respuesta a la realidad de la guerra. Libicki mencionó los avances en tecnología militar como ejemplo de cómo las circunstancias difíciles pueden impulsar la innovación. Asimismo, destacó los enfoques adoptados en la rehabilitación y el tratamiento de niños ucranianos, entre ellos el trabajo presentado en una reunión en Tallin por representantes del hospital infantil Okhmatdyt de Kiev.
Describió estas experiencias como ejemplos de lo que otros países europeos pueden aprender de Ucrania. El mismo principio se aplica a la inclusión de las personas con discapacidad: las soluciones desarrolladas para responder a necesidades urgentes pueden ofrecer lecciones valiosas para los sistemas de apoyo social en toda Europa.
Situar la dignidad humana en el centro de la recuperación
La recuperación de Ucrania requerirá mucho más que la reconstrucción de lo que ha sido destruido. Exigirá, además, esfuerzos sostenidos para proteger los derechos de los veteranos, los niños y todas aquellas personas cuyas vidas han cambiado a causa de la guerra.
El mensaje del senador Libicki es claro: la solidaridad europea debe traducirse en acciones concretas. Al integrar los derechos de las personas con discapacidad, la rehabilitación y la inclusión social en la planificación de la reconstrucción, los países europeos puede contribuir a garantizar que la recuperación de Ucrania no solo resulte en un país reconstruido, sino también en mejores oportunidades para las personas que darán forma a su futuro.
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