
El 9 de octubre de 2026, ASSEDEL organizó una enriquecedora sesión de formación con Gerhard Ermischer. Durante el encuentro se analizó en profundidad el papel del Consejo de Europa (CoE), la importancia de sus convenios y el impacto fundamental de la Conferencia de las OING (CINGO) en la defensa de los derechos humanos.
El poder de los Convenios del Consejo de Europa
La sesión comenzó destacando que el Convenio Europeo de Derechos Humanos es el único de los más de 30 convenios del Consejo de Europa del cual todos los Estados miembros están obligados a formar parte. Estos convenios representan los instrumentos jurídicos más relevantes del CoE, ya que otorgan a los ciudadanos una herramienta para exigir responsabilidades a sus países, ejerciendo principalmente un "poder moral" para presionar por su implementación.
Ermischer explicó que, gracias a las políticas compartidas entre la Unión Europea (UE) y el CoE, cuando la UE se adhiere a estos convenios adquiere la capacidad de aplicar medidas punitivas a los países infractores. Esto puede traducirse en la retención de fondos o en la imposición de sanciones, siguiendo directamente las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
En el ámbito político, se debatió cómo la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) ha llegado a denegar la acreditación a los parlamentarios de ciertos países cuando no cumplen con los estándares mínimos del CoE. Sin embargo, el Comité de Ministros ejerce presión para que estas acreditaciones se reanuden, con el fin estratégico de evitar que más naciones abandonen la organización.
El rol de la Conferencia de las OING (CINGO)
La parte fundamental de esta sesión de formación se centró en la Conferencia de las OING (CINGO), a la cual tuvimos el placer de asistir del 28 de septiembre al 2 de octubre de este año. Este organismo representa a las organizaciones de la sociedad civil que gozan de un estatus participativo dentro del Consejo de Europa. Aunque sus participantes no tienen derecho a voto, cuentan con un acceso invaluable a información privilegiada y disfrutan del mismo derecho de turno de palabra que los Estados miembros (a diferencia de los meros observadores, que deben esperar a que todos terminen de hablar).
La CINGO ejerce una gran influencia al poder formar parte de la mesa directiva (bureau) y de los grupos de trabajo y redacción. Es en estos espacios donde verdaderamente se desarrolla el trabajo y se puede incidir en el resultado de los procedimientos. Fuera de las líneas de acción habituales, la CINGO realiza visitas a diversos países para entablar un diálogo directo con sus dirigentes, elabora informes de situación sobre el terreno y colabora codo con codo con otras ONG para apoyar causas específicas.
Ermischer hizo un llamamiento claro sobre la situación actual del sistema: «Necesitamos un mecanismo reactivo, ya contamos con muchos mecanismos de advertencia e informes de alerta».
La corrupción como amenaza a los derechos humanos
La formación concluyó con una poderosa y preocupante reflexión: «La primera víctima de la corrupción es la democracia». Ermischer advirtió que la corrupción socava gravemente la confianza de los ciudadanos en el sistema democrático. Cuando esta práctica se vuelve sistemática, deja de ser solo un problema político para convertirse en una flagrante violación de los derechos humanos, ya que termina por negar a la población el acceso a servicios esenciales como los servicios sociales, la salud y la educación.
Desde ASSEDEL, nos gustaría expresar nuestro más sincero agradecimiento a Gerhard Ermischer por su tiempo, disposición y por compartir sus valiosos conocimientos con nosotros durante esta enriquecedora sesión de formación. Su profunda visión sobre el funcionamiento del Consejo de Europa y la relevancia de la sociedad civil resulta de vital importancia para fortalecer nuestro compromiso diario con la defensa de los derechos humanos y los valores democráticos.
ASSEDEL