La Unión Europea y la pérdida de su autoridad moral y geopolítica: Una conversación con el eurodiputado Rudi Kennes

Noticia

IMG_7943

Durante las últimas sesiones plenarias de enero en Estrasburgo, tuvimos la oportunidad de conversar con Rudi Kennes, eurodiputado independiente del Parlamento Europeo (PE), integrado en el Grupo de la Izquierda (GUE/NGL) y miembro de la Comisión de Comercio Internacional (INTA). El señor Kennes está especialmente preocupado por el bienestar de la gente común y por la defensa de sus derechos, especialmente en lo que respecta a los derechos laborales. Sin embargo, también subraya la importancia de prestar atención a las personas que no tienen un empleo formal y que, a pesar de no aparecer en las estadísticas, siguen contribuyendo a la sociedad mediante sus actividades.

Durante nuestra conversación, compartió su perspectiva sobre la situación de los derechos humanos en el marco de la Comisión INTA y analizó cuáles son los principales desafíos a los que se enfrenta el Parlamento Europeo a la hora de garantizar la protección y promoción de los derechos humanos.

La falta de representación de los ciudadanos en el Parlamento Europeo

Como antiguo sindicalista, el señor Kennes reconoce la importancia de representar a las personas que no tienen una voz fuerte dentro del Parlamento Europeo. Una de las principales preocupaciones que destacó es la persistente falta de comunicación entre los ciudadanos que experimentan directamente las consecuencias de las decisiones políticas y los políticos responsables de representarlos.

Como nos explicó:

“Soy el primer trabajador manual de Bélgica elegido para el Parlamento Europeo. ¿Qué significa eso? (…) Podemos debatir sobre qué es la democracia, pero, para simplificar, digamos que incluso en un parlamento democrático y civil, todas las comunidades deberían estar representadas, ¿no? Es evidente que la clase trabajadora está infrarrepresentada.”

El señor Kennes también destaca que los políticos a menudo no experimentan el impacto directo de sus decisiones de la misma manera que la población. Como consecuencia, pueden tener dificultades para adoptar medidas eficaces que permitan abordar los efectos negativos de sus políticas.

Por ello, es esencial que los políticos sean conscientes de cuáles son las preocupaciones de los ciudadanos y que hablen con la gente, en lugar de hablar sobre la gente. Cuando los acuerdos políticos se adoptan únicamente de acuerdo con las agendas de los políticos, ignorando las demandas actuales de los ciudadanos de la Unión Europea, esto constituye un grave error y refleja un fracaso más amplio del sistema democrático. Ante este tipo de acontecimientos, los sindicatos suelen movilizarse contra estos cambios mediante huelgas y otras formas de acción colectiva.

Y continúa:

“Sigo considerando hoy una huelga como un fracaso, por mucho que sea importante hacer huelga. Es un fracaso porque no fuimos capaces de llegar a un consenso o a un acuerdo (…)”.

El limitado trabajo de la Comisión INTA en materia de derechos humanos

Según el señor Kennes, los esfuerzos para abordar las cuestiones humanitarias dentro de la Comisión INTA son limitados debido al funcionamiento estructural del Parlamento Europeo. Dada la composición actual del Parlamento, los grupos políticos dominantes pueden tomar decisiones sin tener plenamente en cuenta las perspectivas o el apoyo de los grupos más pequeños, especialmente los de izquierda, que tienen dificultades para situar políticas progresistas en la agenda debido al reducido tamaño de sus grupos.

Subraya la importancia de contar con una mayoría para poder controlar la agenda de la comisión y señala que la representación de los grupos parlamentarios no está suficientemente equilibrada como para garantizar que todas las voces y perspectivas sean tenidas en cuenta de manera adecuada.

Este desequilibrio dificulta la introducción de nuevos temas en la agenda de la comisión para que puedan ser debatidos en condiciones de igualdad entre todos los grupos parlamentarios. En última instancia, esto conduce a la marginación de las cuestiones sociales y humanitarias en favor de prioridades políticas más destacadas, como los acuerdos económicos y comerciales.

La Unión Europea está perdiendo su autoridad moral

Por último, el señor Kennes destacó la limitada capacidad de la Unión Europea para persuadir a los gobiernos de actuar en defensa de los derechos humanos. Señaló la ausencia de un liderazgo firme dentro de la UE y argumentó que la aparición de nuevos actores internacionales, como Donald Trump, debilita aún más el compromiso con la preservación de los valores consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.

Este desarrollo debilita todavía más la autoridad moral de la UE y su credibilidad como actor “respetado” en el escenario internacional. Mientras la violencia aumenta en numerosas regiones del mundo y las poblaciones continúan sufriendo las consecuencias de los conflictos y la destrucción, la UE no mantiene una postura coherente ni firme a la hora de condenar graves violaciones de los derechos humanos. Su posición pasiva frente a las crisis actuales refleja un alejamiento creciente de las prioridades humanitarias en favor de los objetivos económicos.

El señor Kennes se refiere a la situación actual en Gaza y al acuerdo que continúa vigente entre la UE e Israel como un ejemplo de este declive de la autoridad moral:

“(…) Digamos que el punto de inflexión, en mi opinión, es realmente el debate sobre Gaza. No creo que la Unión Europea tenga ya autoridad moral. ¿Quiénes somos hoy nosotros para decir a otros países ‘tenéis que comportaros de esta manera’ cuando nosotros mismos no cuestionamos las violaciones más evidentes del derecho internacional?”

ASSEDEL, con sede en Estrasburgo y comprometida con la promoción de los derechos humanos y los valores europeos, continúa siguiendo y dando visibilidad a los acontecimientos que configuran el futuro de la democracia europea y de las relaciones internacionales.

Volver a noticias