Sesión de formación sobre el Convenio sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica (Convenio de Estambul) y su mecanismo de supervisión GREVIO

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Sesión de formación sobre el Convenio de Estambul y la labor del GREVIO

El 3 de octubre de 2025, ASSEDEL tuvo el placer de contar con la presencia de la Dra. Marie-Claude Hofner, médica y miembro del Grupo de Expertos en la lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica (GREVIO), el órgano independiente de supervisión del Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, conocido ampliamente como el Convenio de Estambul.

La sesión ofreció una oportunidad única para que el equipo de ASSEDEL profundizara en el funcionamiento del GREVIO y en el contexto más amplio del Convenio de Estambul, un tratado internacional pionero que sigue siendo el estándar de referencia para la protección de mujeres y niñas contra la violencia.

La violencia contra las mujeres: Una realidad persistente y compleja

La Dra. Hofner comenzó recordando que la violencia contra las mujeres sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas y persistentes en Europa y fuera de ella. Ilustró la complejidad de este fenómeno con la imagen de un iceberg: la punta visible representa las formas más extremas y públicas de violencia, como las agresiones físicas o los feminicidios, mientras que la parte invisible, mucho mayor, representa las innumerables formas ocultas de violencia: la manipulación psicológica, el maltrato verbal, el control económico e incluso los comentarios sexistas cotidianos.

Esta analogía sirve para recordar que la lucha contra la violencia debe ir mucho más allá de abordar únicamente los síntomas visibles: debe atajar las raíces estructurales y culturales subyacentes de la desigualdad de género.

De asunto privado a preocupación pública

La Dra. Hofner enfatizó que la violencia contra las mujeres no debe considerarse un problema privado o individual, sino un asunto público que requiere responsabilidad colectiva y acción estatal.

Para que un fenómeno social sea reconocido como un asunto público, debe cumplir varios criterios: ser frecuente, tener graves consecuencias para la salud, afectar negativamente a la sociedad en su conjunto y ser prevenible. Todas estas condiciones se aplican a la violencia de género.

• Frecuencia: Los estudios demuestran que casi una de cada tres mujeres (30,7 %) en la Unión Europea sufre violencia física o sexual, o amenazas, a lo largo de su vida. • Impacto en la salud: El impacto tanto en la salud física como mental es grave. Las víctimas tienen muchas más probabilidades de sufrir depresión, pensamientos suicidas, adicciones y afecciones de salud crónicas, como enfermedades cardiovasculares. • Consecuencias sociales: Alrededor del 70 % de los niños en hogares donde se produce violencia están expuestos directamente a ella, y entre el 40 y el 60 % de los agresores fueron víctimas durante la infancia, perpetuando así un círculo vicioso de violencia. • Prevención: Dado que la violencia es un comportamiento aprendido, también se puede desaprender. Deben aplicarse medidas como la detección temprana de las víctimas, la educación de niños y jóvenes, la sensibilización y la protección de las víctimas. Todas estas medidas de prevención han sido evaluadas y examinadas, demostrando que funcionan.

La Dra. Hofner subrayó que la violencia de género tiene efectos de gran alcance que van más allá del ámbito individual: afecta a las familias, a las comunidades y a sociedades enteras. Su impacto económico también es considerable, ya que genera costes enormes para los sistemas sanitarios y pérdidas de productividad.

El Convenio de Estambul: El estándar de referencia de la protección

Adoptado por el Consejo de Europa en 2011 y en vigor desde 2014, el Convenio está abierto no solo a los 46 Estados miembros del Consejo de Europa (todos excepto Azerbaiyán lo han firmado), sino también a países no europeos, lo que demuestra su valor universal.

Protege a todas las mujeres —incluidas las pertenecientes a grupos vulnerables, como las migrantes, las refugiadas o las mujeres con discapacidad— y reconoce que la violencia contra las mujeres es tanto una forma de discriminación como una violación de los derechos humanos.

El Convenio de Estambul se articula en torno a las «4P» (por sus siglas en inglés: Prevención, Protección, Enjuiciamiento/Prosecution y Políticas integradas), un enfoque integral que integra múltiples dimensiones de acción:

Prevención — Los Estados deben abordar las causas profundas de la violencia promoviendo la igualdad de género, deconstruyendo los roles de género y organizando campañas de sensibilización y educación.

Protección — La estrategia se centra en el papel del Estado en la protección de las mujeres contra la violencia y en la creación de un entorno seguro.

Enjuiciamiento — La atención debe centrarse en el establecimiento de legislación, investigaciones adecuadas y evaluaciones sistemáticas del riesgo para combatir la violencia contra las mujeres. En particular, es imperativo garantizar que los agresores rindan cuentas de sus actos.

Políticas integradas — Los Estados deben coordinar las políticas en todos los sectores —justicia, salud, educación y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad— para garantizar una respuesta coherente y eficaz.

GREVIO: Supervisión de la aplicación del Convenio El Grupo de Expertos en la lucha contra la violencia contra la mujer y la violencia doméstica (GREVIO) es el encargado de supervisar la aplicación del Convenio de Estambul en cada Estado parte. Está compuesto por 15 expertos independientes elegidos por su competencia e integridad. La labor del GREVIO se basa en dos mecanismos principales: Informes de evaluación por países, que evalúan cómo los Estados aplican las disposiciones del Convenio en la legislación y en la práctica, a partir de cuestionarios detallados enviados a los gobiernos, visitas a los países e información facilitada por las ONG. Evaluaciones y recomendaciones temáticas, orientadas a reforzar las políticas públicas y mejorar la coordinación entre las instituciones.

Una responsabilidad global y colectiva La Dra. Hofner recordó a los participantes que la lucha contra la violencia no es solo responsabilidad de las mujeres: los hombres y los niños también deben formar parte de la solución. Cambiar las mentalidades, cuestionar los estereotipos de género y promover relaciones de respeto exige la participación de toda la sociedad.

Concluyó subrayando la importancia de la educación y la sensibilización temprana, tanto para niños como para adultos, como medio para prevenir la violencia antes de que se produzca. Abordar las raíces de la desigualdad y garantizar un compromiso político constante y a largo plazo siguen siendo esenciales para un cambio duradero.

El intercambio con la Dra. Hofner enriqueció la comprensión del equipo de ASSEDEL sobre los mecanismos del Convenio de Estambul y sobre los desafíos prácticos a los que se enfrenta el GREVIO en su misión de garantizar la aplicación efectiva de los derechos de las mujeres en toda Europa.

ASSEDEL agradece calurosamente a la Dra. Marie-Claude Hofner su disponibilidad y por compartir su experiencia, la cual contribuyó enormemente a reforzar los conocimientos y la motivación de su joven equipo en Estrasburgo.

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