
Es palpable. Esta sensación de agotamiento va mucho más allá de las recientes olas de calor. En realidad, una profunda desilusión respecto de la eficacia de la participación democrática lleva mucho tiempo arraigada en la mente de los jóvenes adultos.
La decepcionante participación electoral y la indiferencia hacia la política son solo síntomas de un sentimiento más amplio: a menudo parece que a los jóvenes simplemente no les importa. Pero ¿es realmente toda la verdad? ¿De verdad no están interesados? ¿O simplemente han perdido la confianza en los representantes y las instituciones cuya principal finalidad es proteger su bienestar? Cuando las crisis de la vivienda y del coste de vida parecen imparables y los avances en materia de derechos sociales se han detenido abruptamente, ¿cómo podemos esperar que sigan apoyando un sistema que sienten que les está fallando?
En el centro de esta actitud de ruptura se encuentra un problema sistémico: la distancia percibida entre los jóvenes y las instituciones de gobierno. No es casualidad que la Unión Europea sea descrita con frecuencia como una “burbuja”: omnipresente y envolvente para quienes están dentro, pero completamente inaccesible para quienes permanecen fuera.
Pero la democracia es como un músculo que necesita ejercitarse a diario, no simplemente mediante un voto emitido cada pocos años. El actual aumento de la apatía y la frustración políticas debe servir como una llamada de atención urgente. Necesitamos cambiar el enfoque y demostrar a los jóvenes adultos que sus opiniones realmente importan, que están siendo escuchados y que pueden desempeñar un papel activo en la construcción de sus comunidades.
Afortunadamente, existen formas de tender un puente entre la vida cotidiana y las salas de reuniones de alto nivel donde se ejerce el poder político. Y es precisamente aquí donde entran en juego las ONG.
Más allá de las palabras de moda: el Nuevo Pacto Democrático
Aunque la “participación juvenil” es una expresión muy utilizada, en la práctica rara vez va más allá de una escucha pasiva. Los jóvenes se sienten habitualmente ignorados y excluidos de las instituciones políticas. La Generación Z se enfrenta a desafíos sin precedentes: el vertiginoso aumento del coste de vida y un mercado laboral desalentador han generado una profunda frustración.
Las consecuencias de esta falta de atención ya son visibles. En las últimas elecciones europeas, la participación electoral disminuyó un 6 % entre los jóvenes de 15 a 25 años y un 1 % entre las personas de 25 a 39 años. Este creciente resentimiento está siendo explotado activamente por fuerzas populistas en toda Europa que se dirigen precisamente a este grupo demográfico. Para contrarrestarlo, debemos ir más allá de los gestos simbólicos; debemos actuar para ofrecer oportunidades reales y, sobre todo, escuchar para comprender.
El Nuevo Pacto Democrático del Consejo de Europa constituye un esfuerzo fundamental para conectar estos elementos y construir una democracia más resiliente y sólida. Sin embargo, su éxito depende de la sociedad civil: las ONG actúan como los ojos y los oídos de las instituciones políticas. Empoderar a los jóvenes debe considerarse una necesidad democrática, ya que ellos constituyen los propios cimientos de nuestro futuro.
Cerrando la brecha: las ONG en acción
Como ONG, asumimos nuestra responsabilidad social única de actuar como un puente esencial entre las instituciones de gobierno y la ciudadanía. Con un enfoque específico en el trabajo con jóvenes, en ASSEDEL buscamos visibilizar los desafíos a los que se enfrentan los jóvenes y derribar las barreras que les impiden acceder a estas instituciones.
Para conectar verdaderamente con las nuevas generaciones, las ONG deben encontrar formas innovadoras y eficaces de involucrarlas, creando espacios en los que puedan compartir libremente tanto sus dudas como sus ideas. ASSEDEL ya ha comenzado a dar pasos concretos para acercar a los jóvenes a las instituciones europeas.
El 10 de mayo, ASSEDEL abrió sus puertas a 20 estudiantes procedentes de distintos lugares de Europa con motivo de un evento denominado “Open Library”. Al invitar a representantes de los departamentos de comunicación y asuntos jurídicos del Consejo de Europa, ofrecimos a los participantes una visión de primera mano sobre el funcionamiento interno de estas instituciones. Conocieron los procesos de toma de decisiones que, en última instancia, configuran su vida cotidiana. Fue una experiencia sencilla pero profunda que permitió desmitificar los mecanismos de la democracia.
De espectadores a constructores
Ya sea en los grandes salones del Parlamento Europeo o en el ayuntamiento de una ciudad, los jóvenes merecen tener el control: deben convertirse en protagonistas de su propio futuro y, por tanto, tener la posibilidad de contribuir a construir la sociedad que han heredado.
En este sentido, las ONG tienen el poder único de entregarles las llaves. Mediante la organización de grupos de debate dinámicos, talleres interactivos y “Cafés de la Democracia” de base comunitaria, la sociedad civil puede transformar la frustración política en energía cívica. Ha llegado el momento de trasladar a los jóvenes de los márgenes al centro de la escena y convertir a quienes hoy son espectadores de la vida pública en los verdaderos constructores de la democracia del mañana.
ASSEDEL