
Nos complace compartir que nuestra mesa redonda «Seguridad hídrica y derechos humanos: un desafío conjunto que nos afecta a todos», celebrada el miércoles 7 de mayo en el Parlamento Europeo en Estrasburgo, fue un gran éxito. Se trató del primer evento de la serie sobre Justicia Climática que planeamos organizar este año, cuyo objetivo es examinar cómo afecta el cambio climático a los derechos humanos en Europa, planteando los problemas medioambientales como un desafío compartido.
Nuestra mesa redonda, coorganizada con el eurodiputado Kai Tegethoff, representante de Volt Europa dentro del grupo de Los Verdes/Alianza Libre Europea, no solo puso de relieve los importantes desafíos que rodean a este tema, sino que también exploró acciones concretas y posibles soluciones para abordar estas cuestiones e involucrar y concienciar a la sociedad civil.
Tuvimos el honor de reunir a destacadas personalidades en la materia:
Kai Tegethoff es un eurodiputado alemán, representante de Volt Europa dentro del grupo Los Verdes/ALE. Con formación en ingeniería civil y experiencia previa como docente e investigador en Ingeniería Hidráulica y Gestión del Agua, aportó una valiosa perspectiva técnica y política al debate. Durante su intervención, enfatizó la necesidad de un enfoque más sostenible y basado en la naturaleza para la gestión del agua en la UE, destacando la importancia de invertir en infraestructuras resilientes y de sensibilizar a la opinión pública. Dado que el cambio climático provoca patrones meteorológicos más erráticos —causando sequías en algunas zonas e inundaciones en otras—, las comunidades vulnerables son las más perjudicadas, al carecer a menudo de seguros y recursos para hacer frente a los crecientes daños. El eurodiputado Tegethoff subrayó que la inseguridad hídrica no es solo un problema medioambiental, sino también social y político, con potencial para alimentar la inestabilidad. Hizo un llamamiento a centrar de nuevo la atención en la restauración de los ecosistemas naturales y en replantear la forma en que gestionamos los flujos de agua, defendiendo que la naturaleza debe ser vista como una aliada y no como un obstáculo. Por último, recalcó la necesidad de que el Parlamento Europeo refuerce los esfuerzos para hacer participar a los ciudadanos y a la sociedad civil en la elaboración de las futuras políticas de agua, y de cimentar estas acciones en la solidaridad y la responsabilidad compartida.
Margarita Churaeva es activista medioambiental y exmiembro del Consejo Consultivo de Jóvenes de FLOW (Future Lives with Oceans and Waters). A lo largo de su contribución, la ponente presentó el proyecto de dos años de duración, financiado por la Unión Europea en el marco del Programa de Investigación e Innovación Horizonte Europa y coordinado por la Universidad de Radboud, en colaboración con la UiT Universidad Ártica de Noruega, el Instituto Fraunhofer de Investigación de Sistemas e Innovación ISI de Alemania y la red Volonteurope. FLOW se diseñó para profundizar en la comprensión del vínculo que los jóvenes tienen con el agua y para explorar planes de acción que guíen a los responsables políticos, así como soluciones que incorporen las visiones de la juventud. Por último, la Sra. Churaeva se centró en el papel de la sociedad civil en la defensa de los derechos a la seguridad hídrica, destacando el impacto que proyectos de éxito como FLOW pueden tener en los participantes, aumentando la concienciación sobre los desafíos compartidos.
Veronica Manfredi, Directora de Contaminación Cero, Resiliencia Hídrica y Transición Urbana Verde en la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea, aportó al debate más de dos décadas de experiencia en legislación y política medioambiental de la UE. En su intervención, destacó que las prácticas insostenibles de gestión del agua, agravadas por el cambio climático, están impulsando una creciente inseguridad hídrica en toda Europa. En lugar de limitarse a restaurar la disponibilidad de agua, defendió la necesidad de reformar todo el ciclo del agua a través de marcos legales sólidos, basándose en instrumentos existentes como la Directiva sobre el agua de consumo humano y la Directiva sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas, ambas configuradas en parte por iniciativas ciudadanas. La Sra. Manfredi enfatizó que el derecho al agua está estrechamente ligado al Pilar Europeo de Derechos Sociales, y que los Estados miembros tienen la obligación legal de garantizar avances, especialmente en la identificación y apoyo a los grupos vulnerables. Asimismo, hizo un llamamiento a un uso más eficiente de los recursos hídricos, señalando las pérdidas significativas causadas por las fugas en los sistemas de agua, y abogó por un enfoque combinado que incluya la restauración de los ecosistemas, la innovación tecnológica y una mejor financiación para el acceso local al agua. Por último, subrayó la urgencia de minimizar la contaminación y pidió un Pacto por los Océanos más amplio e integrado que complemente las estrategias existentes de resiliencia hídrica.
Jerry van den Berge es investigador en el Grupo de Gestión de Recursos Hídricos de la Universidad de Wageningen, cuyo trabajo se centra en la gobernanza del agua y la justicia social. Durante su intervención, presentó el movimiento Right2Water, la primera Iniciativa Ciudadana Europea que prosperó, la cual coordinó en 2013 con el objetivo de «acercar los ciudadanos a la UE» exigiendo la aplicación del derecho humano al agua en la legislación europea. Según el Dr. van den Berge, el agua debe estar disponible, ser asequible y accesible para todos, y contar siempre con la calidad suficiente. Basándose en ejemplos como el de Portugal, ilustró cómo la privatización desplaza el foco desde el servicio público hacia el beneficio económico, mientras que los casos de remunicipalización han dado lugar a un mejor servicio, precios más bajos y menor contaminación. Concluyó subrayando que privatizar el agua es incompatible con la aplicación del derecho humano al agua, y que los servicios de agua deben guiarse por principios de justicia y solidaridad, no por la competencia de mercado. Haga clic aquí para obtener más información sobre su contribución.
Tras las intervenciones de los ponentes, abrimos el turno de preguntas al público, lo que dio lugar a un intercambio dinámico y participativo entre los asistentes y los conferenciantes.
Asimismo, se expuso una serie de fotografías pertenecientes al reportaje de The Guardian ‘It’s not drought – it’s looting: the Spanish villages where people are being forced to buy back their drinking water’ (No es sequía, es saqueo: los pueblos españoles donde la gente se ve obligada a volver a comprar su agua potable). El reportaje, escrito por Grace Livingstone y acompañado por las impactantes imágenes de la fotógrafa Paola de Grenet, documenta la dura realidad a la que se enfrentan comunidades de Cataluña y Valencia. Estas regiones se han visto gravemente afectadas tanto por la sequía como por las inundaciones, obligando a los residentes a depender de empresas privadas para el suministro básico de agua. La exposición pretendía visibilizar el impacto humano de la degradación medioambiental y la privatización del agua.
Por último, el eurodiputado Tegethoff presentó un código QR vinculado a la iniciativa en curso diseñada por Volt Europa. Esta herramienta permite a las personas compartir sus experiencias e historias personales sobre el impacto del cambio climático en sus vidas o en las de personas allegadas, con el fin de recopilar información directa y cualitativa. Haga clic aquí para obtener más información.
En conjunto, el debate se centró en la seguridad hídrica como un derecho humano fundamental y exploró cómo el cambio climático amenaza cada vez más este derecho, tanto de forma inmediata como a largo plazo. A medida que crecen los desafíos medioambientales, la necesidad de abordarlos de manera colectiva se vuelve más urgente. La justicia climática no es responsabilidad exclusiva de los gobiernos o las instituciones: es una preocupación compartida que nos afecta a todos. Los problemas medioambientales, especialmente los relacionados con el agua, trascienden las fronteras y requieren concienciación, responsabilidad y acción colectivas. El acceso a agua limpia y suficiente es esencial para la salud, la dignidad y la igualdad; sin embargo, este derecho está cada vez más amenazado en todo el mundo y también en Europa. El cambio climático está exacerbando las presiones hídricas y las desigualdades existentes, afectando de manera desproporcionada a las comunidades más vulnerables. En este contexto, el principio de la Agenda 2030 de no dejar a nadie atrás debe permanecer en el centro de nuestra respuesta.
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ASSEDEL